Un asteroide contra la Tierra, mitos y realidades

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En días recientes ha circulado la noticia de que un meteorito chocará contra la Tierra el 3 de octubre del presente año, lo que algunos han catalogado incluso como el fin del mundo. Sin embargo, científicos de la NASA y del Instituto de Astronomía de la UNAM han descartado dicha información.

Efectivamente, el asteroide conocido como 2007 FT3 debe ser monitoreado en detalle, sin embargo, no representa un peligro para la Tierra; ya que, aunque matemáticamente no se puede descartar, la probabilidad de un impacto es remota. El astro, cuyo diámetro es de 340 metros, tiene una posibilidad de impactar contra la Tierra de una en 11 millones, es decir, de 0.0000092. Así lo confirmó la NASA mediante su programa Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra, que se encarga de analizar la trayectoria de objetos que pueden chocar contra el planeta.

Además del meteorito FT3 hay otro con una trayectoria cercana al planeta azul; el 2006 QV89, el cual se ha dicho que podría impactar el próximo 9 de septiembre. Sobre este cuerpo celeste de 31 metros de diámetro, miembros del Instituto de Astronomía de la UNAM han asegurado que la probabilidad de impacto es remota. La trayectoria más probable definitivamente no es de colisión, sino que pasaría a más de 20 veces la distancia con la Luna, dijo el doctor Mauricio Reyes, quien es especialista en este tipo de fenómenos.

De acuerdo con el científico, todos los asteroides tienen una cierta incertidumbre al determinar su posición, además de errores en la forma en la que se calcula su trayectoria. Por ello es que en algunos casos no se puede descartar al 100% un eventual impacto contra la Tierra, sin embargo, es muy remota.

“No hay ningún plan en marcha para interceptar este asteroide. Hay proyectos o iniciativas en diferentes grados de desarrollo para el futuro, pero no se están echando a andar para 2006 QV89”, y agregó que a nivel internacional se tienen iniciativas basadas en casos hipotéticos, en las que se plantea el uso de tecnología para desviar asteroides. Tal es el caso de la misión DART, de la NASA.