Trastornos psicológicos comunes en la adolescencia

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La adolescencia es una edad muy complicada, tanto para el joven que está experimentando una gran cantidad de cambios internos y externos que no sabe controlar, como para los padres y adultos que estamos con él, pues su actitud casi siempre suele impedir que se pueda hablar tranquilamente o que podamos comprender qué le ocurre exactamente.

En la adolescencia es común la aparición de ciertos problemas psicológicos que son más o menos grave según el trastorno del que se trate, el momento de su identificación y diagnóstico y el tratamiento de psicólogos y apoyo que reciba el adolecente. Por ello, te traemos una pequeña guía para comprender qué puede pasar por la cabeza de tu hijo adolescente.

Depresión mayor y distimia

Según el (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) DSM-IV el trastorno depresivo mayor se caracteriza por la presencia de un estado de ánimo patológicamente bajo y la dificultad para obtener placer mediante la realización de actividades gratificantes (anhedonia). La distimia es un trastorno depresivo cuyos síntomas tienen una intensidad menor pero que se mantienen de forma crónica, durante al menos 2 años.

Los trastornos depresivos son dos veces más habituales en mujeres que en hombres y se inician de forma más frecuente en la tercera y en la cuarta décadas de la vida, si bien pueden aparecer a cualquier edad. La vivencia de experiencias traumáticas y el aprendizaje de creencias depresógenas durante la infancia son factores relevantes en su desarrollo.

Abuso y dependencia de sustancias

El consumo de sustancias psicoactivas, como el alcohol, el cannabis o la cocaína, se inicia comúnmente durante la adolescencia. Si bien muchos adolescentes realizan un consumo puntual o lo abandonan al cabo de un tiempo, en otros casos pueden desarrollarse trastornos por abuso o por dependencia de estas sustancias con alto riesgo de cronificación.

Trastornos disocial y negativista desafiante

El trastorno disocial es una variante de inicio temprano y de menor gravedad del trastorno antisocial de la personalidad. Los criterios del trastorno disocial incluyen la utilización de la violencia física y verbal contra personas u otros animales, el robo, la destrucción de la propiedad de otras personas o las violaciones graves de normas de los padres y del centro académico.

Un problema asociado es el trastorno negativista desafiante, que se diagnostica en niños y adolescentes que desobedecen a los adultos, tienen una tendencia marcada al enfado y acusan a otras personas de su mal comportamiento. Los criterios diagnósticos de estos trastornos de conducta han sido criticados por incluir juicios de valor de carácter ético

Fobia social

Las personas con el trastorno de ansiedad social, más conocido como fobia social, sienten un gran malestar en situaciones que comportan la interacción con otras personas. Esto puede llegar a causar los síntomas físicos y cognitivos propios de las crisis de angustia, como taquicardia y dificultades para respirar. En muchos casos se debe a rechazo o acoso escolar.

Trastornos adaptativos y de estrés

Los trastornos adaptativos se diagnostican cuando la persona presenta síntomas ansiosos o depresivos de intensidad moderada como consecuencia de eventos vitales significativos. Estos problemas son más habituales en personas jóvenes, incluyendo los adolescentes, puesto que tienden a disponer de estrategias menos eficaces para afrontar el estrés.

Algo similar sucede con el trastorno por estrés agudo y con el trastorno por estrés postraumático. Mientras que la primera etiqueta se utiliza cuando los síntomas provocados por un acontecimiento traumático duran menos de un mes, el trastorno por estrés postraumático es una variante más grave y duradera que conlleva un alto riesgo de suicidio.