¿Sabes si eres parte de una relación tóxica?

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En la actualidad podemos darnos cuenta de que tanto en redes sociales como en artículos de revistas o entrevistas de televisión se trata mucho de enfatizar como sobrellevar una relación de familia o una relación de pareja en la forma mas saludable posible y es aquí donde la palabra “toxica” nos da una alerta de algo peligroso, incluso nocivo.

En esta ocasión nos vamos a referir a las relaciones de pareja; y si bien nosotros sabemos que no toda relación no es color de rosa y que en todas existen problemas, no podemos tomar tan a la ligera ciertos comportamientos que tenemos al momento de involucrarnos en una relación.

Los principales tipos de relaciones tóxicas

Es conveniente tener en mente, aunque sea un esquema sobre cinco principales relaciones tóxicas y el modo en el que se pueden identificar; de esta manera se podrá dar pronta solución y evitar lamentables resultados.

Relación en la que se cede el poder de decisión

En algunas parejas, una de las dos personas toma la capacidad para tomar las decisiones importantes y llega a ser, de algún modo, el jefe o jefa de la relación. Por tanto, los motivos que están detrás de esta toma de poder no pueden ser justificados atendiendo a lo útil que resulta esto para conseguir ciertas metas y, además, mina la autonomía de uno de los componentes de la pareja, que ve cómo su poder de decisión queda reducido.

Relación basada en el chantaje

El caso del chantaje emocional es claro: una persona le tiene lástima a su pareja y le concede un trato privilegiado y favorable, lo cual sirve a su vez para que la otra persona aprenda a “ser una víctima” para cobrar sus beneficios. En esta relación la víctima principal es la que cede constantemente, ya que a la práctica está siendo controlada y manipulada por su pareja.

Relación donde se idealiza al otro

Este tipo de relación tóxica aparece cuando empieza a hacerse evidente que uno o los dos miembros de la pareja no se han enamorado de la persona con la que comparten afecto, sino con una versión idealizada de ella; es decir que anhelamos que la otra persona sea tal y como nosotros queremos; con el paso del tiempo nos damos cuenta de que no cambiará y es ahí donde aparece el rencor. El peor de los escenarios que se puede producir desde este tipo de relación tóxica es cuando la presión que una de las dos personas ejerce sobre la otra para intentar que cambie se transforma en una forma de maltrato.

Relación basada en la mentira

Este es un tipo de relación tóxica en la que la pareja se ve como un medio para llenar un vacío o crisis existencial, para obtener la aprobación de los demás o para tener acceso a ciertos recursos, y en la que se engaña a la otra persona sobre la naturaleza de los lazos afectivos que se han creado entre ambas partes.

También puede darse el caso de que la persona no sea completamente consciente de las motivaciones reales que le llevan a seguir con la relación.

Relaciones basadas en el miedo

Claramente, son las relaciones en las que hay un maltrato claro basado en las agresiones; sea físicas o verbales, y el miedo a que la pareja tome represalias si se entera de ciertas cosas es no solo una relación tóxica, sino una grave amenaza cuya resolución debe ser gestionada a través del sistema judicial.