Remedios para el mal de amor

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Obtenido de Remedios Mágicos

Desde tiempos ancestrales, el mal de amores ha aquejado a propios y extraños. Claro ejemplo de ello es que Ovidio, allá por el 10 a.C., haya escrito «Remedios de Amor», un poema en el que ensaya soluciones para lo hombres jóvenes que veían sus esperanzas desechas ante la ruptura con su amada. Los remedios propuestos buscaban evitar los masivos suicidios de los jóvenes incautos seducidos por la mujer idealizada. Con un ligero aroma a despecho, muchos de los consejos allí planteados siguen, a mi forma de ver, vigentes en nuestros días (claro está, con una aplicación a ambos sexos).

En nuestros tiempos, en dónde existen apps para todo (aprender idiomas, hacer pagos, comprar comida, ejercitarse, etc.), sé que nos gustaría encontrar una que nos resuelva estos problemas, que nos alivie el corazón, pero no se ha inventado y no creo que eso ocurra (excepto que seas de la política de que un clavo saca a otro clavo y ahí sí que hay opciones —dígase Tinder, Happen, etc.).

Si se preguntan por qué no creo que se desarrolle una app para estos problemas del corazón, mi idea se basa en algo muy simple: somos MUY complejos. Podrán encontrarse ciertos patrones o tendencias de conducta, muchas formas de predecir el comportamiento humano, pero los sentimientos NO se pueden descifrar tan fácilmente y menos aún sistematizar. Y si en este punto vienen a tu mente múltiples páginas web o vídeos sobre enamoramiento, no te confundas que no es lo mismo. El comportamiento en esta etapa es más predecible y a fin de cuentas, aún no hay sentimientos de por medio, es la etapa previa.

Entonces, cuando de corazones rotos se trata, no hay webs ni vídeos que tengan la solución, todo se torna más difuso. Y eso pasa porque las razones que están detrás de las rupturas son de lo más variadas (con ciertas excepciones como infidelidad o celos, que son ciertamente típicas), a pesar de que el discurso que esté por encima sea más común (como el «no eres tú, soy yo», «necesitamos un tiempo» o «es lo mejor para ti»). Entonces, terminas con alguien en respuesta a tu voluntad, a tus sentimientos y a las circunstancias que envuelven a la relación. Como verás, varios factores no previsibles o cuantificables.

Sé que nos gustaría quitarnos rápidamente ese dolor, esa presión en el pecho, ese llanto repentino en medio de la noche, esos recuerdos que nos acechan constantemente, pero esa cura es un acertijo que nuestra mente y corazón deben resolver. Y mientras eso ocurre, en vista de que la tecnología ha fallado hasta ahora, me alineo en las listas de discípulos de Ovidio y me atrevo a ensayar una receta que puede ayudar con estos males. Para eso, deben combinar una buena dosis de paciencia y aceptación(tener mucha calma y admitir que todo terminó, por más difícil que eso sea), una taza de amor propio (quiérete, mímate, no te autocompadezcas, no te metas debajo de la colcha a lamentarte, recuerda que tu felicidad sólo depende de ti y no de alguien más), una pizca indispensable de optimismo(mira todo lo bueno que te rodea, todo lo que tienes y no lo que te hace falta), muchas cucharadas de sana distracción (salidas con amigos, deporte, practicar tus hobbies) y una ración de tiempo al gusto. Ojolas medidas son referenciales y pueden ser variadas a gusto y necesidad del paciente.