Los mejores hábitos para evitar el insomnio

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Dormir es un placer y la vez un proceso clave el funcionamiento del cuerpo humano por ser reparador; solemos olvidarlo o utilizarlo mal al dormir poco, entre otros factores. Para entender su funcionamiento y aportar una serie de consejos, hablamos con el doctor Pablo López, Coordinador del Programa de Manejos de los Trastornos del Sueño de INECO y Secretario Académico de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Conducta de la Universidad Favaloro.

López recuerda los problemas que esto trae aparejado: “La cronicidad de estos problemas se asocia a un mayor ausentismo laboral, mayor presencia de accidentes automovilísticos, disminución del bienestar percibido y un estado de fatiga generalizado. Habitualmente acompañado de cambios anímicos como mayor irritabilidad y ansiedad, así como decaimiento anímico. Además, el sueño insuficiente suele asociarse con una disminución de la motivación y creatividad, y la afectación de la capacidad de atención y concentración”.

¿El insomnio es una enfermedad?

Hay dos cuestiones a tener en cuenta a la hora de considerar al insomnio como una patología: “el impacto en la vida diaria y su persistencia (al menos 3 veces a la semana por al menos 3 meses)”, subrayó López.

“La indicación, descartando causas médicas que podrían estar asociadas, es la terapia cognitivo-conductual. Consta de entre 6 y 8 sesiones, sean individuales o grupales, y la tasa de respuesta es de las más altas dentro del ámbito de la salud mental”, detalló y concluyó: “los objetivos principales son: conocer y aplicar pautas de higiene del sueño, modificar pensamientos y creencias incompatibles con el sueño y modificar hábitos que dificultan su conciliación y/o su mantenimiento”

El estilo de vida como clave

El estilo de vida actual desafía en parte a la regularidad del sueño, principalmente por el uso creciente de los dispositivos electrónicos, que activa la atención y el alerta, explica el doctor en psicología. “Si el uso se realiza en la propia habitación, esta situación se agrava debido a un mecanismo de aprendizaje muy básico: si nuestro cerebro aprende a asociar el dormitorio con actividades distintas al dormir, esto a largo plazo va a complicarnos el sueño”, sostiene.

Mejorar el sueño involucra una serie de hábitos saludables como, por ejemplo:

– Utilizar la habitación solo para dormir.

– Acostarse solo cuando se tiene sueño.

– Evitar las siestas o que las mismas no superen los 20 minutos.

– Evitar el consumo de cafeína y nicotina.

– Realizar ejercicio frecuente, alejado de la hora de acostarse.