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La triste historia tras los Villancicos de Los Pibes Trujillo

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Luis y Juan, de 63 y 62 años

Reconocidos en la década de los 70’s como los intérpretes por excelencia de los villancicos en Perú, Los Pibes Trujillo, con sus voces llenas de melodía y la dulzura de sus miradas angelicales robaron el corazón de todos aquel que los escuchaba, tanto en los programas especiales del día de la madre como en la temporada Navideña.

Y aunque sus canciones y presentaciones, de seguro forman parte de los recuerdos felices de niños y adultos de la época, no lo son así para Luis y Juan Trujillo, dos de los tres integrantes del grupo Los pibes Trujillo que aún quedan vivos, ya que para ellos solo hay tristeza horror y maltrato tras esas tiernas melodías.

Oswaldo Trujillo, uno de los tres hermanos murió ya hace algunos años y ahora solo quedan dos hermanos que prácticamente viven en el olvido en el sur de Quito y desde ahí han compartido su historia con varios medios que realmente no es para nada tan feliz como lo fueron sus canciones.

Todo comenzó en la escuela Pablo Julián Gutiérrez, en el barrio América, del centro de Quito, “nosotros éramos el número central del programa en el Día de la Madre, no sé quién nos descubrió, pero nos decían que cantemos”. Comenta luis en una entrevista realizada por el diario extra de Guayaquil.

Lo que nadie sabía, era que al finalizar los tres hermanos lloraban, al ver como los demás niños abrazaban con amor a sus madres, algo que ellos no podía hacer ya que su madre había muerto incluso antes de que ellos pudieran recordarla.

En la época escolar, Luis tenía 8 años y su hermano Juan era menor con un año. Su cuidado estuvo a cargo de su abuela paterna, así como de su padre Guillermo Trujillo Villamar, quien murió en diciembre de 1992.

“Cantábamos sin esperar una retribución económica, porque lo hacíamos por el gusto que teníamos por la música”, aseguran Luis y Juan, de 63 y 62 años, respectivamente, que desde hace muchos años dejaron de ser unos pibes.

Los niños que estaban a cargo de su padre y su abuela cuando dieron su salto musical de la escuela a la iglesia del Perpetuo Socorro, en el barrio América, “donde nacimos e iniciamos cantando”, dice Juan el más joven de los hermanos.

Pero luego de esto la historia empeoraría mucho antes de siquiera pensar en mejorar, hombre llamado Benjamín, que tocaba el órgano en el templo, los impulsó a cantar villancicos y ese fue el comienzo de la pesadilla de los Trujillo.

Al poco tiempo cayeron en manos de un hermano de su padre, el se hizo cargo de los pibes, de la mano este ingrato hombre cuyo nombre prefieren no revelar, vivieron el peor de los infiernos, cantaban durante períodos maratónicos obligados por aquel hombre, presentándose en diversos lugares de música tradicional así como en shows de radio y TV.

Nunca recibieron un peso, porque aunque llegaban con los bolsillos llenos de sucres, al regresar a casa el hombre les quitaba los pantalones y los sacudía para despojarlos de todo cuanto habían ganado.

“Siendo niños este hombre nos llevaba a las nueve de la noche a cantar y salíamos tipo doce o una de la mañana con los bolsillos llenos de plata”, de la que jamás vieron ni una sola moneda.

Incluso el nefasto tío realizó un contrato con la iglesia de Santo Domingo, ubicada en el centro de Quito, en el que cobraba diez sucres por cada misa en la que cantaran los niños, obligándolos a trabajar por un dinero que jamás verían desde el 24 de diciembre hasta febrero, de lunes a domingo, de cinco de la mañana hasta las tres de la tarde, en el templo capitalino.

Las canciones eran la única prioridad, cuentan que si alguno de ellos no se aprendía la letra de un tema, el tío los reprendía a latigazos. “Nosotros fuimos víctimas de la agresión corporal, de una persona prácticamente desquiciada”, aseguraba uno de los Trujillo cuando los golpes de los que fueron víctimas él y su hermano.

Shows en vivo en televisión, radio, presentaciones en locales, iglesias e incluso la grabación de varios discos, llenaron de alegría los corazones de los ecuatorianos, pero la verdad es que Los Pibes Trujillo, solo guardaban tristeza y miedo detrás de su música y gracias al monstruo que los maltrataba hoy en día se han alejado de la música que los hizo famosos, llegando caso al punto de odiar la navidad inclusive.

Fuente: CUSME UK