Cadete Ecuatoriana entre los muertos por coche bomba en Colombia

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© The Associated Press. Familiares de las víctimas de un atentado con bomba lloran frente a la entrada de la academia de policía General Santander, donde tuvo lugar el ataque en Bogotá, Colombia, el jueves 17 de enero de 2019. (AP Foto/John Wilson Vizcaíno)

Las autoridades colombianas trataban el viernes de identificar el motivo de un flagrante atentado con coche bomba contra una academia de policía en Bogotá, que dejó perplejos a los residentes y planteó serias dudas sobre la persistencia de las amenazas a la seguridad que persisten tras el acuerdo de paz con el grupo rebelde más grande de la nación.

Durante la noche, el número de muertos por el ataque ascendió a 21, más del doble frente a los diez reportados el jueves, lo que lo convirtió en el atentado más mortífero de los últimos años contra un objetivo policial o militar en Colombia. Resultó especialmente perturbador porque el objetivo, la escuela General Santander en el sur de Bogotá, es una de las instalaciones más protegidas de la capital.

El presidente Iván Duque declaró tres días de luto tras el atentado, que también dejó decenas de personas heridas.

Duque, que visitó la academia después de la tragedia, tuvo cuidado de no culpar a ningún grupo armado, pero condenó lo que él calificó de un acto terrorista “demencial” que recordó algunos de los capítulos más sangrientos del pasado reciente de Colombia.

En un discurso televisado, dijo que los terroristas buscan intimidar a la sociedad y atacar al Estado, pero Duque aseguró que Colombia demostrará que es un Estado fuerte que no se quebrará ante tales agresiones.

Entre los muertos se encontraba una cadete ecuatoriana de primera clase. Entre los heridos hay dos estudiantes visitantes de Panamá.

Con la ayuda de cámaras de seguridad, las autoridades identificaron al sospechoso del ataque con bomba como un hombre de 56 años sin antecedentes penales llamado José Aldemar Rojas. Dijeron que el sospechoso murió en el ataque.

© The Associated Press En esta imagen provista por efectivos militares, personal de emergencia responde a un atentado con bomba en una academia de policía, el jueves 17 de enero de 2019, en Bogotá, Colombia. (AP Foto)

El fiscal general Néstor Martínez dijo que Rojas condujo una camioneta Nissan modelo 1993, cargada con 80 kilogramos (175 libras) del explosivo pentolita, a través de un puesto de seguridad hacia el frondoso campus de la escuela, donde acababa de terminar la ceremonia de inicio del año.

Hubo informes, hasta ahora no confirmados, de que cuando los perros entrenados detectaron los explosivos, el conductor se puso nervioso y embistió el punto de revisión hasta llegar al campus, donde explotó momentos más tarde frente a un dormitorio para mujeres cadetes.

Los videos grabados con teléfonos celulares mostraban a policías en pánico acarreando a sus colegas heridos en camillas a lo largo de una calle llena de escombros y cadáveres despedazados frente al armazón de acero que quedó del vehículo usado para el ataque y que aún estaba ardiendo.

Poco se sabe de Rojas. Los registros muestran que compró el auto el año pasado y que lo hizo revisar hace seis meses en estado oriental de Arauca, en la frontera con Venezuela.

La misma zona volátil es un bastión del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el último grupo rebelde que queda en el país tras el acuerdo de 2016 entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, por el que unos 7.000 rebeldes depusieron las armas.

Se informó que los investigadores están analizando los posibles vínculos de Rojas con el grupo rebelde después de que se divulgaran informes _hasta ahora no confirmados_ de que él fue durante mucho tiempo un experto en explosivos para una célula del ELN que se valía del seudónimo Mocho Kiko.

Tomado de: Associated Press