Actitudes discriminatorias hacia los feos

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La discriminación por el aspecto físico o aspectismo es un fenómeno muy extendido en la actualidad. En una cultura que premia la belleza física, la fealdad es castigada en distintos ámbitos de la vida de las personas: relaciones interpersonales, el trabajo, en los eventos sociales…

Algunos expertos como el psicólogo norteamericano David Marks coinciden al afirmar que “las personas feas sufren aspectismo (lookism en inglés), es decir, la discriminación por cuestión del aspecto físico, que ocurre con más frecuencia que el racismo o el sexismo del que se habla mucho hoy en día y que está socialmente muy penado”. El aspectismo pasa desapercibido y no parece que la cosa vaya a mejorar, pues ni hay un interés ni conciencia social por solucionarlo.

Hace un tiempo, Juan Antonio Herrero Brasas, profesor de Ética y Políticas Públicas en la Universidad del Estado de California (EEUU), que suele impartir clases en algunas multinacionales estadounidenses, contaba al diario El Mundo que: “cuando voy a dar charlas para ejecutivos en estas grandes compañías, todos los asistentes tienen un aspecto físico imponente. No hay casi individuos a los que se les pueda catalogar de feos”.

1. Tienen más posibilidades de sufrir bullying y mobbing

Es frecuente escuchar noticias sobre el acoso que pueden sufrir algunos niños o adolescentes en escuelas (bullying) o algunos empleados en el lugar de trabajo (mobbing). Este acoso no tiene por qué ser físico, sino que suele ser psicológico.

Pero este fenómeno no solo es exclusivo de los más jóvenes, sino que los adultos también discriminan y acosan debido al aspecto físico. Según un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Michigan y la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), que fue publicado en la revista Human Performance, los feos tienen más posibilidades de ser acosados en su lugar de trabajo. Los sujetos del estudio fueron 114 empleados de un centro de salud situado en el sur de Estados Unidos.

2. Menos oportunidades e ingresos laborales

Pero no solamente a la hora de cobrar padecen discriminación las personas menos atractivas, sino que, además, tienen menos oportunidades de trabajar. Esto concluye un estudio realizado en 2010 y dirigido por Ze´ev Shtudiner y Bradley J. Ruffle de la Universidad Ariel en Israel y la Universidad de Ontario en Canadá. Según los resultados, una persona normal ha de enviar el doble de curriculums vitae que las personas atractivas para conseguir empleo.

Asimismo, La Universidad de California llevó a cabo un estudio que fue publicado en la Journal of Economic Psychology, y los resultados muestran que las personas menos atractivas ganan que 12% menos de media que los individuos guapos. Tal y como explica el grupo de científicos: “estas conclusiones son aplicables en distintas sociedades y en diferentes lugares de trabajo”.

3. Oportunidades de ligar

Hay muchas personas que siguen pensando que la belleza física es el valor más importante a la hora de ligar. Incluso algunos científicos parecen ratificarlo: desde las pioneras teorías de Desmond Morris hasta los escritos recientes de David M. Buss hay muchos investigadores que afirman que nuestra selección está guiada por patrones de atractivo físico que en realidad son síntomas de una mayor probabilidad de que nuestros genes se reproduzcan.

4. Pasan desapercibidos en los eventos sociales

Y es que también se ve raro cuando un feo es popular. Generalmente, las personas feas no son las personas populares en el instituto o las personas “nice” de las fiestas.

Los feos suelen quedar en segundo plano y suelen ser rechazados en muchas ocasiones por la gente que no se toma ni dos minutos para conocer lo mucho que esconden en su interior. Ser guapo o guapa te abre muchas puertas, ser fea o feo te las cierra.

5. Son menos recordados

La gente guapa es más recordada que la gente fea. Esto es lo que demuestra una investigación liderada por Michael Baker, de la Universidad estadounidense de East Carolina, que fue publicada en la revista científica Evolutionary Psychology.

Según las conclusiones, el hecho de mirar caras de personas atractivas puede ser agradable para el organismo humano y mejorar la memoria, por lo que las personas feas son menos recordadas que las guapas. No solo eso, sino que la misma investigación descubrió que las personas guapas aumentan la motivación y la concentración de las personas con las que se relacionan.